The reason women do not divorce – 女人不离婚的真正原因 – Espanol

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La vida sentimental de Qiangwei no es, en absoluto, un camino de rosas. Según explica, su marido la había cortejado durante ocho, hasta que ella aceptó casarse con él. Tuvieron una hija y, después, aquél hombre que, delante suyo, había superado pruebas tan duras, de repente, cambió.

Durante tantos años antes del matrimonio, no importaba si cerca había alguna mujer guapa, sus ojos sólo se fijaban en ella. Sin embargo, al segundo año después de casarse, recibió la llamada telefónica de otra mujer, quien le dijo, con voz irritada: “Hace tiempo que ya no te aguanta, ¡se quiere divorciar de ti!”

A Qiangwei no le asustaba encontrarse con esa otra mujer desalmada.

Qiangwei, de joven, había montado su propia empresa y creía que sabía sobre las personas. Gracias a su experiencia, no le fue difícil tratar con las amantes impetuosas, sólo era cuestión de ignorarlas. Por mucho que intentaran enzarzarla, ella no perdía los papeles, dejaba pasar el tiempo y ellas pronto dejaban de sacar las uñas. Debido a su histeria excesiva, los hombres pronto ya no saben como sentirse atraídos por ellas y ellas poco a poco se van desvaneciendo.

Sin embargo, no había pasado mucho tiempo cuando se volvió a dar cuenta de que su marido tenía una nueva querida. Esta vez era una nueva empleada de la empresa donde él trabajaba. Qiangwei la buscó para hablar con ella y esta empleada, de poco más de veinte años, se pasó el rato pidiéndole disculpas y de llorando a lágrima viva.

Cada unos cuantos años, una nueva amante aparecía en escena. Al octavo año, se cansó. Cuando el padre de esta amante, que se había quedado embarazada, se le acercó buscando justicia y le preguntó: “¿Qué piensas hacer?”; al final, se retiró.

Su marido, un hombre de éxito, concedió a Qiangwei vehementemente su pensión y la dejó irse con su hija.

Cuando sus amigos tienen problemas de pareja, Qiangwei, la consejera, siempre escucha la misma frase: “No me puedo divorciar por mis hijos”.

“Pero esta también es la frase que menos ganas tengo de volver a escuchar”, explica Qiangwei. “Aunque este fuera el motivo por el cual me sostuve en mi matrimonio durante muchos años, en realidad esta frase no es justa para los hijos. Ahora que todo ya ha pasado, es más fácil para mí ser objetiva y reflexionar detalladamente sobre los motivos por los que no me divorcié en aquél momento y, hablando con sinceridad, no fue por mi hija… El motivo real fue que él me daba una vida en la que yo no tenía que preocuparme ni por la comida ni por la casa, y yo no quería ceder esta buena situación así como así. Temía tener que ganarme yo misma la vida, temía que mis padres no lo comprendieran, temía ser discriminada después del divorcio… Estos son los verdaderos motivos. es sólo una excusa.

Cuando supo que él tenía la primera amante, Qiangwei ya no podía aguantarlo. El verdadero motivo para no divorciarse no fue por amor, sino por el “qué dirán”, por miedo a perder la protección económica. “Cada día nos discutíamos, nos mirábamos y nos aborrecíamos, y no divorciarse para dar a los hijos un hogar sano y seguro era para reírse.”

Es duro, pero hay gente que se atreve a aceptarlo con franqueza.

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Source : Wu Danru's sina blog

About julien.leyre

French-Australian writer, educator, sinophile. Any question? Contact julien@marcopoloproject.org